Fooly Cooly - Parte 3
- 16 oct 2019
- 9 Min. de lectura
Actualizado: 24 mar 2020
Cuando llegó a su casa, colapsó en su cama muerto del cansancio.
Su corazón continuaba latiendo fuertemente. No había corrido tanto desde que había participado en una maratón.
¿Qué está pasando?
La situación era peor de lo que había sido la noche anterior. Naota sabía que esa chica, que creía haber conocido por accidente, lo estaba persiguiendo.
La Vespa super rápida… definitivamente no era una chica común.
Sin miramientos, causo un absoluto desastre. Condujo su motocicleta por los pasillos del hospital, rompió las puertas de vidrio, aceleraba en medio de las calles llenas de peatones, incluso destruyó la cabina telefónica en la que Naota se había escondido.
Por primera vez, Naota se sentía feliz por el simple hecho de estar vivo.
Me logré escapar ¿verdad? Alcancé a llegar a mi casa con vida ¿cierto?
Encontrarse con esa maniática siempre significaba problemas.
Adicionalmente, el cuerno le seguía creciendo en la cabeza. Esa chica probablemente lo seguiría, por lo que ya no podría ir a otro hospital. Hablando de hospital, la chica se había percatado de su vendaje.
Quizá le había contagiado algún tipo de virus cuando le dio ese beso con sabor a curry. Quizá no había nada que pudiera hacer para deshacerse del cuerno. Quizá lo tendría por el resto de su vida.
¿Sería esa la razón de que la chica estuviera persiguiéndolo?
¿Será la marca del diablo? Se preguntaba ¿crecerá más? ¿voy a morir? …
De improvisto, su padre le gritó para que bajara de su cuarto a cenar. Ya era la hora de la comida.
En la casa Nandaba las comidas eran los momentos en los que toda la familia se reunía alrededor de la mesa. Todas las mañanas y noches (y las tardes cuando no había escuela) Naota se juntaba con su padre y abuelo para comer. Había pensado que eso era completamente normal hasta que descubrió que ese tipo de cosas no ocurrían en todas las casas.
Muchos de sus compañeros de clase no comían con sus padres sino una o dos veces a la semana. Mientras que los adultos les tenían lástima a esos niños Naota, en cambio, los envidiaba un poco. Comer solo era genial, parecía como el primer paso para vivir de manera independiente.
Sin embargo, no estaba permitido comer solo en la casa Nandaba y su padre rígidamente hacía cumplir esa política. Parecía tener un significado especial para Kamon. No importaba si no tenían hambre o si alguien tenía fiebre, o incluso si le estaban saliendo uno o tres cuernos de la cabeza, de igual manera tenía que seguir el ritual.
Por lo que Naota bajó las escaleras para comer.
Su familia no era una con la que pudiera hablar de sus problemas. Si se resfriaba o lastimaba, lo único que podía esperar de su familia era que lo regañaran por no cuidarse adecuadamente.
***
Y entonces Naota, que acababa de bajar las escaleras, al mirar al comedor, se congeló. Ella estaba ahí… en el comedor… ¡la chica de la Vespa!
- Hey – lo saludo como si nada. Como en la carrilera del tren, su tono era demasiado familiar. Estaba sentada a la mesa con Kamon y Shigekuni tomando sopa de miso.
- Tú… - comenzó Naota.
- Deja que te la presente – dijo Kamon – desde hoy tendremos una bella criada, dale la bienvenida, se llama Haruko Haruhara.
- Esta sopa está un poco sosa – dijo la chica – al caldo le falta sustancia.
- Lo siento mucho – se disculó Kamon – seré más cuidadoso mañana.
- ¿Qué? ¿una criada?
Lo que realmente quería decir Naota hubieran sido cosas como “¿por qué esta chica es una criada?” o “¿por qué cocinaste tú si tenemos una criada”
Notó que su padre también tenía un vendaje.
- Ah, hoy me atropellaron – explicó Kamon.
- ¿Una motocicleta?
- Sí, una motocicleta, Haruko para ser preciso, ya sabes qué tan malo es tu padre para el amor…
Tras sus gruesas gafas, los ojos de Kamon se veían intensos. Cuando trabajaba en la capital como editor de una revista, le tomó gusto a dejarse crecer el cabello y atárselo por detrás para parecer un tipo intelectual.
- Papá ¿cómo puedes decir eso con una cara tan seria?
- ¿Cuál es el problema? – preguntó Haruko, frunciendo los labios y defendió al padre de Naota diciendo – todos necesitan amor, hasta que mueren.
Estimulado por su apoyo, Kamon tuvo el valor para preguntarle – a propósito, Haruko, ¿cuál de estos te gusta?
- ¿Cuál me gusta?
- El rol “oh, señor editor, no sabía que tenia una esposa tan joven” o, no, no, no, tal vez prefieres el “me gusta seguir el modelo hogareño de la cocina” esta también es una buena opción ¿verdad?
- Una lastima que no murió con el golpe – opinó casualmente Shigekuni.
- Eso es demasiado vil – protestó Kamon – especialmente luego de que la traje a vivir acá para que te cuidara, papá.
Deja de joder, pensó Naota.
Cuando Haruko se sentó en medio de Kamon y Shigekuni parecía que se empezó a desarrollar un feroz triangulo amoroso. La cabeza le dolió por culpa del cuerno y no iba a permitir que este desastre irrumpiera en su casa.
- ¿Realmente necesitamos una criada? – preguntó.
- Esta criada ve cosas – dijo Haruko mirándolo de rojo y dándole una sonrisa maliciosa – vi a Taro acariciando a una chica.
- ¡Ya sabes que no soy Taro!
- ¿Acariciar? ¿a quién? – le preguntó Kamon que se había interesado por lo que dijo Haruko.
- ¡A nadie!
- ¿A quién acariciabas? – le preguntó obstinadamente.
- Estaba pasando el tiempo con Mamimi Samejima.
- Ella no – dijo Shigekuni mientras comía, totalmente para él – ella no es lo suficientemente buena para Tasuku.
- ¿Qué has estado haciendo exactamente con la novia de tu hermano mientras el no está? – continuó Kamon.
- Nos encontramos por accidente.
- ¿Lo han hecho?
- ¡Apenas empecé la secundaria, ¿qué estas pensando?! – aulló.
- ¡Sabía que dirías eso! Cuando yo tenía tu edad decía las mismas excusas, eres justo como yo ¿lo han hecho no es así? Sí, estoy seguro, de seguro ya lo has hecho.
- ¿De verdad? Eres bastante popular – dijo Haruko entrecerrando los ojos.
- Yo no tengo nada – interrumpió Shigekuni – estoy soltero.
- ¿Qué estas diciendo papá? Yo estoy soltero, y además soy un buen hombre – la cara de Kamon se endureció – en cualquier caso, Haruko ¿ya conocías a Naota?
- Más que eso – dijo Haruko – Takkun y yo ya tenemos ese tipo de relación.
- ¿Te refieres…?
- Sí, boca a boca.
- Boca a boca … ¿Cómo en RCP?
- ¡Callate! – gritó Naota.
Kamon se levantó violentamente, agarro a su hijo por los hombros y lo empujó contra la pared.
- ¿Es eso verdad Naota? Pensé que eras un completo desastre, pero…
- ¡No tengo idea de lo que estás diciendo!
Naota necesitaba descansar de esa locura. Era obvio que Kamon se había exaltado, no porque estuviera enojado, sino porque estaba emocionado de tener una chica en la casa y parecía que Naota se la iba a quedar.
- Entonces tú… con Haruko … ¿ya…?
- ¡No!
- Apuesto a que pensabas que lo ibas a hacer esta noche también ¿Eh? Puedo ver esos pensamientos impuros detrás de esa fachada de indiferencia.
- No estoy escondiendo nada.
- Sí, sí lo estas.
- ¡Que no estoy escondiendo nada!
- Bajo ese vendaje… – intervino Haruko – puede que esté ocultando algo ahí.
***
¿Qué está pasando?
Naota fue a la ducha luego de terminar apuradamente esa comida de pesadilla.
¿Será verdad que Haruko va a empezar a vivir en esta casa a partir de hoy? ¡Tengo que hacer algo!
Sin embargo, Kamon y Shigekuni ya habían sucumbido ante ella y no quedaba mucho que Naota pudiera hacer. Claro está, no había forma de que su padre y abuelo supieran que Haruko era la infame chica de la Vespa super rápida.
Aunque les contara, no creía que cambiaran de opinión. Aparentemente, luego de vivir en una casa de solo hombre por tanto tiempo, incluso una chica loca como Haruko parecía una bella flor.
Aun así, él tenía que hacer algo. Esa chica era una maniática peligrosa.
Sentado en la bañera, Naota tocó gentilmente el vendaje de su frente, no estaba seguro si su cuerno se pondría mejor o peor al estar cerca de ella.
A través de la ventada escuchó risas. Parecía que Haruko, Kamon y Shigekuni bebían en la sala de estas.
Están de buen humor.
***
Luego del baño, cuando se dirigía al segundo piso, escuchó una voz en su habitación. Sonaba como si fuera Haruko: “en la superficie, parece que hacen maquinas médicas, pero todavía no me he podido infiltrar”
¿Está hablando por teléfono?
Era como si aquella chica arrogante hubiera cometido un error. Parecía estar disculpándose con alguien. Sonaba como un niño pequeño al que acaban de regañar.
Justo entonces Naota se sorprendió aún más al escuchar a otra persona responderle con un chasquido de labios.
¡No se trataba de una llamada! Ella estaba hablando con otra persona en el su cuarto. ¡Había otro extraño más en su casa! Más aún, esa chica había entrado a su cuarto sin permiso. Se trataba de algo muy serio.
Naota abrió rápidamente la puerta, no era el momento de quedarse quieto escuchando. Dentro, contrario a lo que esperaba, Haruko estaba sentada en el piso completamente sola, no había nadie más.
El único otro ser era Miyu Miyu, que estaba sentado en la baranda de la ventana. El gato maulló y saltó al techo.
- ¿Con quién hablabas?
- Solo conmigo – dijo Haruko riéndose.
- No deberías entrar a la habitación de otra persona sin preguntar.
- Así que hay un montón de cosas que un chico adolescente necesita esconder ¿verdad? – mirando a la parte alta de la litera dijo – como Takkun usa la parte de abajo yo usaré la de arriba.
- Debes estar bromeando.
No lo hacía. Realmente estaba pensando dormir en la misma habitación que Naota.
- Vamos – dijo - ¿qué eres realmente?
- Soy una ayudante errante.
- Antes dijiste que eras una criada.
- Bajo el vendaje…
- Eres muy rara.
- ¿Qué hay bajo el vendaje?
Deteniéndose, Naota pensó, espera un segundo.
Su teoría sobre la aparición del cuerno por culpa del golpe o de la RCP boca-a-boca que ella le había dado parecía ser acertada. Como ella ya estaba en su casa, no podría hacerle daño preguntarle qué era ese cuerno.
- Haruko, dime que es esto.
- Sí, dime, ¿qué es eso?
- Es tu culpa.
- Es tu cabeza – respondió irritantemente.
- Es porque me golpeaste.
- Entonces quítate el vendaje y muéstrame.
La sonrisa en los labios de Haruko mientras se le acercaba despertó un miedo instintivo en Naota. No puedo bajar la guardia, tengo que ser cuidadoso con ella. La empujó.
- ¡No me toques!
Haruko se quedó en silencio y lo miraba con una expresión seria, nada parecido a algo que el hubiera pensado de ella. Sus ojos parecían los de una amante que había sido herida por la infidelidad de su pareja.
- ¿Qué? – le preguntó él.
- Te vi primero a ti.
La inocencia de su voz tomó por sorpresa a Naota.
Ella trataba de explicarle que él era la razón por la que ella había llegado a esa casa.
Claro que daba miedo tener una maniática que se sintiera atraída por él pero, aun así, al escuchar el tono inocente de su voz y viendo su expresión… cuando ella lo miraba con esos ojos verdes y le decía que estaba ahí por él… en ese instante, Naota sintió algo por ella.
Idiota, ¿en qué estás pensando?
- De todos modos, la de arriba es de mi hermano, no puedes dormir ahí, así son las cosas – dijo mientras se acostaba en su cama.
Le dio la espalda a Haruko como señar de que se tenía que ir.
No es el momento ni el lugar para sentir cosas raras.
Si esta chica no sabía lo que era su cuerno, tendría que volver al hospital. Al día siguiente la echaría e iría a hacer que lo mirara un doctor.
- ¿Dónde está tu hermano? – preguntó Haruko sin molestarse porque Naota se hubiera dado la vuelta para dormir – Hey – le dijo insistentemente - ¿dónde está tu hermano?
- ¡Que molesta eres! Está en Estados Unidos.
- ¿Qué está haciendo allá?
- Juega beisbol.
- Wow, debe ser realmente bueno jugando.
- ¿Y qué?
- Bueno, buenas noches – dijo Haruko.
Parece que por fin entendió, pensó Naota cuando sintió que Haruko se levantaba. Creyó que se iba y se sintió aliviado. Al siguiente momento, sus acciones lo dejaron atónito.
¿Esta chica no tiene sentido común?
- ¿Vas a dormir acá? – el volumen aumento involuntariamente cuando le repitió - ¿vas a dormir acá?
De todas las posibilidades, Haruko se había metido en su cama.
- No hay otro lugar – dijo ella tímidamente.
- Está bien, has lo que quieras.
Sabía que no había punto en seguir discutiendo con ella, por lo que intentó zafarse de ella y subir a la otra cama, pero, mientras lo intentaba, Haruko le gritó - ¡esa es la cama de tu hermano!
Naota se quedó en silencio.
- ¡Esa es la cama de tu hermano! Es la de él, así que nadie más puede dormir en ella, ¡así son las cosas!
Lleno de furia, Naota escuchó cómo sus propias reglas le fueron lanzadas devueltas sin compasión.
Que pelea tan infantil pensó. No hay adultos reales en el mundo.
***
Con su cama acaparada, Naota fue escaleras abajo agarrando su almohada. Allí, sentado en la tienda oscurecida, encontró a su padre.
- ¿Naota? Dijo Kamon adoptando el mismo tono que cuando acariciaba al gato.
Ver a su padre actuar así era algo extraño.
- Necesitamos hablar seriamente, Naota.
- ¿Sobre qué?
- Es sobre Haruko ¿te opones?
Naota no sabía si se refería a contratarla como criada o a que se quería casar con ella. En realidad, se hubiera opuesto a cualquiera, pero sabía que su opinión no cambiaría la decisión de su padre.
- Has lo que quieras.
- Naota… Nao, pequeño Nao inocente. ¡Oh, es cierto! Mamimi pasó hace un rato.
- ¿Eh?
¿Qué dijo papá? ¿que Mamimi había venido?
- Vino a pedir el pan sobrante – le explicó Kamon.
- ¿Mamimi vino? – dijo con una voz que traicionaba sus emociones.
- Claro, sabrá bien si lo fríe con un poco de aceite. Creo que su familia no está muy bien estos días.
Mamimi estuvo aquí. ¡Mamimi vino a mi casa!
- ¿A dónde crees que vas a estas horas?
Naota ni siquiera escuchó la pregunta, ya había salido corriendo a la calle.
Todos los pensamientos sobre el cuerno y Haruko desaparecieron.



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