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Fooly Cooly - Parte 4

  • 23 oct 2019
  • 11 Min. de lectura

Actualizado: 24 mar 2020

Naota corría por las calles oscuras.

Cuando abrió los ojos se encontrada de pie en el lugar que tanto frecuentaba luego de clases, el puente Mabase.

¡Mamimi fue!

Mamimi había ido a su casa sabiendo que su hermano no estaba ahí. Era la primera vez que pasaba. Aunque solo sabía que había pasado, ese evento lo había emocionado tanto que salió corriendo lleno de energía.

Nunca habían hecho promesas para encontrarse, pero él tenía fe, estaba seguro de que Mamimi estaría esperándolo en el puente.

Habían sido dos líneas que continuaban avanzando eternamente de forma paralela… ahora, empero, una de ellas se había desviado. Naota corrió con todas sus fuerzas, impulsado por la esperanza de que esas líneas estaban prontas a cruzarse. En un momento como ese, el joven entrevió, aunque vagamente, cuán grande era el amor que guardaba dentro de él.

¡Mamimi!

Su aliento jadeante desaparecía en la oscuridad de la calle.

Una línea de humo blanco ascendía en el cielo. Era el humo del cigarrillo de Mamimi.

Miraba el agua recostada en el pasamanos. A pesar de lo tarde que era, todavía llevaba su uniforme escolar.

Naota se enderezó y comenzó a caminar hacia ella. Parecía incapaz de controlar su jadeo.

Mirándolo de reojo, Mamimi arrojó su cigarrillo al río.

- Me dieron mucho – dijo señalando la bolsa llena de pan que tenía a los pies.

Se sentó al lado de la bolsa y comenzó a comer uno de los panes endurecidos. Tenía la misma expresión facial que tantas veces le veía él después de la escuela.

- No están muy buenos – dijo ella.

- Dijiste que ya no fumabas.

Naota se lamentaba haber corrido tan rápido.

Aunque le quería preguntar por qué fue a su casa, no lo podía hacer, no importaba cuánto lo quería hacer, no lo podía hacer mientras ella tuviera esa expresión de vacío.

Todas las esperanzas que lo habían alimentado mientras corría no eran más que ilusiones.

- Takkun, te falta el aliento.

Silenciosamente se recostó sobre el pasamanos y miró el agua correr.

¿Qué esperaba que dijera ella?

Cuando pensó objetivamente, se dio cuenta de algo que debió saber mucho tiempo atrás. Entendió por qué Mamimi había pasado por su casa de la nada.

- ¿Quieres un poco?

- No – le dijo mientras pensaba algo que nunca le podría decir, no puede ser que fueras solo porque querías pan viejo.

Mamimi se levantó y se sacudió las migajas de la falda. Como de costumbre, abrazó a Naota por la espalda. No le preguntó por qué había corrido hasta allí. Era muy tarde, pero todo se sentía como al salir de clases.

El río nocturno reflejaba la luna espectral.

Mientras Mamimi seguía abrazando a Naota, él se decidió. No puedo hacer esto más tiempo. No puedo seguir así.

- ¿Has recibido alguna carta? – le preguntó.

Su espalda le permitió sentir que el cuerpo de Mamimi se había tensado.

- ¿Te ha llegado alguna noticia de él? – le dijo sabiendo que sus palabras solo la herirían.

Él sabía que era consciente de que su relación con Tasuku había terminado y, aunque reconocía esa verdad, estaba demasiado asustada para aceptarla. En primer lugar, Tasuku nunca había pensado en Mamimi como su compañera, es por eso que le dijo tan fácilmente a Naota que ya tenía una novia estable en Estados Unidos.

Era algo muy cruel para decir, pero Naota tenía que preguntar - ¿cuánto te gusta mi hermano?

- Como la sandía – luego de una pausa continuó – o como un panda con una cara malvada, o como una tienda de zapatos que tenga solo de mi talla, o como cuando te despiertas y descubres que es domingo… en definitiva me gusta más que un montón de panes viejos.

- ¿Entonces porque no paras de hacer cosas como esta?

No le respondió.

- Tú sabes, mi hermano, él…

Mamimi se tapó los oídos con las manos. Era la primera vez que la veía tan angustiada. Como un gato tratando de aferrarse a una rama mientras el río lo empuja, Mamimi, agachada, se tapaba los oídos con las manos. Le rogaba con todo su cuerpo le rogaba para que no continuara.

Mirándola, Naota también sentía que su cuerpo iba a explotar. ¿Por qué no me quieres a mí en su lugar? ¡yo estoy aquí! ¡¿qué tengo de malo?!

Finalmente, Mamimi, todavía en el suelo, susurró dolientemente – voy a estallar.

¿Eh?

- Realmente… voy a estallar.

- ¿Qué?

De pronto Mamimi comenzó a gritar. Naota entró en pánico.

¿Una negación así debe ser histeria verdad?

Mientras la miraba horrorizado Mamimi cerró su boca, perdió la consciencia y colapsó en el suelo, era como si alguien le hubiera quitado las baterías.

- ¡Mamimi!

Asustado, Naota levantó su cuerpo, pero…

- ¡AAAHHG!

En ese instante, un dolor intensó invadió su cabeza. Se quedó paralizado, como si hubiera recibido una descarga eléctrica. Su frente comenzó a punzar.

***

Al mismo tiempo, en la fábrica de Medical Mecánica sobre la colina de Mabase, algo pasó. De la nada, en la fábrica, que siempre, desde que fue inaugurada, terminaba la jornada laboral a las cinco de la tarde y quedaba a oscuras, todas las luces se prendieron. El edificio, que parecía un hierro gigante, se iluminó, generando un gran contraste con el cielo nocturno. Para sorpresa de los residentes vecinos, comenzaron a sonar sirenas de emergencia y se encendieron reflectores a los alrededores de la fábrica.

Parecía más una cárcel de la cual se habían fugado prisioneros que una fábrica.

***

Haruko Haruhara, quien estaba acostada en la habitación de Naota, se incorporó rápidamente.

- ¡Está aquí!

Sus ojos verdes brillaban intensamente.

El brazalete que llevaba en su muñeca izquierda reaccionaba a algún tipo de energía como si de un imán se tratase. Haruko saltó por la ventana del segundo piso sin vacilar, calló a horcajadas en su Vespa y giró el acelerador.

El espantoso sonido de la motocicleta acelerando resonaba en la ciudad.

***

Lo que Naota temía se había vuelto realidad. Se había aplicado super pegamento para sujetar el vendaje, pero este se había roto de repente. El cuerno había sido expuesto.

Ahora, tenía ambas piernas separadas del suelo; estaba flotando en el aire. El cuerno tenía una especie de poder antigravedad que hacía levitar su cuerpo.

Era un cuerno volador.

Temblando de terror por no estar tocando el suelo, Naota forcejeaba desesperadamente con el cuerno que le salía de la cabeza.

Está más grande.

El cuerno era más grande y gordo que antes, ¿podría explotar?

Piiiiiii.

Escuchó un pitido resonar en su cabeza que amenazaba con romperle los tímpanos. Por raro que parezca, no sentía dolor en ninguna otra parte de su cuerpo. No sentía nada al tocar el cuerno, como si se tratara de una extremidad entumecida; como en un sueño, solo sentía la horrible sensación de que le estuviera saliendo algo desde dentro.

Miró al cuerno azul oscuro que se extendía hacia el cielo desde su frente. No había nada que pudiera hacer.

El estomago le daba vueltas mientras miraba como crecía el cuerno. El “cuerno” no era un cuerno de verdad. El oscuro cuerno que recordaba del día anterior se le presentaba ahora como un dedo; como un dedo índice para ser precisos.

Lentamente, siguiendo ese dedo índice, apareció una mano enorme, con todos los dedos, del meñique al pulgar. La muñeca y el brazo aparecieron después. Una mano apareció desde la cabeza de Naota como si quisiera agarrar las estrellas del cielo.

Se trataba de una mano metálica de color azul oscuro, algo exquisito y robótico. De hecho, era, inconfundiblemente, un brazo robótico.

Un robot estaba saliendo de su cabeza. Como cuando una polilla que sale de su capullo al terminar su etapa de crecimiento, un robot estaba saliendo de la cabeza de Naota.

¿Esto es lo que estaba dentro de mi cabeza?

Él agonizaba. La verdad era más extraña de lo que se había imaginado.

Solo había emergido la mitad del cuerpo, pero esa porción ya parecía un monstro metálico gigante. Su tamaño superaba ampliamente el del cuerpo de Naota. Él todavía estaba flotando en el aire, pero si un robot de ese tamaño sucumbía a la gravedad y le caía encima, definitivamente Naota moriría aplastado.

- ¡AAHHG! – mientras el sonido en su cabeza seguía aumentando, el robot salió por completo de la cabeza de Naota. Como el corcho de una botella de champaña, el robot hizo una parábola hacia el cielo antes de caer hábilmente en el pasamanos de puente. Un sonido metálico resonó por toda el área.

Ahora, el cuerpo del robot era visible en su totalidad. Tenía una forma humanoide con dos brazos y dos piernas. Media 180 centímetros y su cabeza parecía un televisor.

Aunque el robot por fin había salido por completo de su cabeza, los dolores no cesaban. Justo después, otro brazo robótico apareció en su frente y agarró al primero.

Chispas volaron del cuerpo del robot humanoide.

El primer robot usó su mano como una espada para cortar el brazo del nuevo robot. Usando un poder inmensamente destructor, el androide le mutilo el antebrazo al segundo robot.

Como impulsado por una banda elástica cortada de improvisto, el cuerpo principal de lo que ahora era un antebrazo mutilado volvió a la cabeza de Naota. Aparentemente había vuelto al “otro lado”. A la vez, el pitido ensordecedor que escuchaba se detuvo.

Finalmente libre, el cuerpo de Naota descendió. Una vez hubo salido de su aturdimiento corrió hacia Mamimi, que yacía en el suelo, gritando su nombre.

Ella se había desmayado. Dadas las circunstancias eso parecía algo bueno.

Parecía que a la defensiva.

Su adversario se seguía moviendo. El recientemente amputado brazo se movía usando sus cinco dedos como tentáculos, parecía imitar un pulpo o un calamar. Se alejó del robot humanoide con una velocidad increíble, parecía que se preparaba para una batalla.

Esa escalofriante cosa robótica se seguía moviendo. Medía casi lo mismo que Naota por completo.

Naota se percató instantáneamente de que el robot humanoide era la presa mientras que el brazo era el depredador.

El androide intentó escapar, pero en pocos pasos cayó. Dado lo costoso que le fue volver a levantarse, el ataque debió ser muy fuerte. El brazo, persistentemente, frustraba todas las rutas de escape del androide.

En medicina, un ESWL (litotriptor) provee un tratamiento para cálculos renales mediante unos pulsos acústicos de alta intensidad que rompen las piedras. Dichos pulsos parecían ser el arma del brazo, y la dirigía a las áreas a las que el androide se movía.

El cuerpo de ambos robots tenía la misma marca: MM, el logo de la fábrica de maquinaria médica.

***

En una de las habitaciones de la MM de Mabase todavía sonaba una sirena y una pantalla de computador transmitía una y otra vez “mensaje recibido”

Constantemente, en la pantalla aparecían reportes sobre la batalla.

«MMR clase [K].001 ATOMSK huyó hacia Mabase. 22:14.

MMR clase [j] el intento de DH de persecución y captura o neutralización falló.

El brazo manipulador se separa de DH y s encuentra operando por sí mismo, el 82% original volvió con el cierre del FLCL; el 18% restante comienza una batalla en Mabase. 22:16.

El 82% que regresó mandó un código RH, el 18% restante mandó un códio LH. 22:16.

LH usa el arma de ondas de choque. Comienza una batalla. 22:16.

Buena suerte a LH en la ejecución de la estrategia de batalla.»

***

LH, el brazo, se escabulló mientras apuntaba a la posición del androide.

Naota, que todavía sostenía a Mamimi, no podía moverse. El lugar se había convertido en un campo de batalla.

El brazo apuntó un laser con forma tentacular hacia Naota.

¡Mierda!

Ambos combatientes los habían ignorado hasta entonces, pero el brazo los debió notar y estaba calculando como lidiar con ellos.

¿Qué debo hacer? Se preguntaba Naota.

Parecía una locura, pero a Naota solo se le ocurrió saltar al río con Mamimi.

Justo en ese momento, el robot humanoide, que solo había estado huyendo de su perseguidor, se volteo para atacar al brazo. Buscaba destruir a su enemigo de un solo golpe. Justo como antes, cuando peleó con la parte principal del brazo, la fuerza que desató era enorme.

Sin embargo, el robot humanoide se movió descuidadamente hacia el brazo.

Chispas brillantes recorrieron todo el cuerpo del androide, y el robot se detuvo como si hubiese sido desactivado. Parecía que había recibido un golpe fatal, olía a metal calcinado por todas partes.

El brazo se rio con un sonido eléctrico.

Con un movimiento grotesco, el brazo volvió a agarrar al robot humanoide, listo para liquidarlo. Trató de aplastar al androide con su fuerte mano, un arma por si misma. Crujidos como gritos salían del robot estrangulado, que se retorcía hacia delante y atrás.

De pronto la apariencia del robot cambió. Su cuerpo azul oscuro se tornó instantáneamente en un rojo escarlata profundo.

Como si su forcejeo hubiera sido solo una actuación, el androide agarró al brazo y lo lanzó lejos de su cuerpo rebotando contra el pavimento. Era un cambio de ritmo total. Sin darle la menor oportunidad al brazo, el robot humanoide destruyó el centro de la palma del oponente de una patada, todo en menos de un minuto.

Hubo chispas y una explosión.

Naota protegió a Mamimi de la onda de choque y del calor con su propio cuerpo.

«[K] reacciona a ATOMSK, Razón desconocida. 22:19.

LH dejó de moverse. Eliminado. 22:19.

Esperando próximo mensaje 22:19.»

El robot humanoide le quitó las defensas al brazo y luego le arrancó los componentes internos, asegurándose de la destrucción total del brazo.

¿Nos quería salvar? Pensó Naota.

Cuando parecía que el brazo los iba a atacar fue el momento en que el androide comenzó a pelear, como si se preocupada por ellos.

¿Qué está pasando?

El robot que había salido de su cabeza continuó desmantelando el brazo silenciosamente.

¿Este robot salió de mi cabeza?

¡Este robot salió de mi cabeza!

Entonces, Naota descubrió acercándose el terrible rugido de una motocicleta.

- ¿Haruko?

Como lo intuía, las luces que se acercaban eran los faros de la Vespa.

Con la guitarra en la mano, Haruko saltó de la motocicleta y corrió hacia el robot humanoide. De camino, encendió un generador manual colocado en la parte trasera de la guitarra.

Cuando lo accionó, la guitarra comenzó a brillar y emanar energía. Por supuesto, Naota no tenía idea de que se trataba de un arma de modificación espacio-lumínica en forma de guitarra.

- ¡Uuuuuaaaaggghh! – Haruko, con la postura de un jugador profesional de beisbol, ondeó la guitarra hacia la cabeza del robot. Su postura era perfecta.

Era la primera vez que Naota veía a alguien distinto de su hermano con hacer un movimiento tan asombroso. Para los espectadores, su ataque era como un fragmento de una danza impecable.

Como el androide no esperaba la aparición de un nuevo oponente, reaccionó muy tarde. Su cabeza-televiso recibió un golpe directo. Una parte del monitor se salió volando, echando humo. Por unos segundos, todavía se escucharon algunos sonidos operacionales, luego, el robot se desplomo como si hubiera partido toda habilidad para moverse.

- ¿Eh? – dijo Haruko explorando su alrededor - ¿dónde está?

- ¿Qué? – preguntó Naota sin comprender por qué Haruko había atacado al robot.

Haruko parecía insatisfecha al mirar el brazalete en su mano izquierda. Volvió su vista alrededor. Parecía buscar algo o a alguien.

- ¿Por qué no está acá?

- ¿Qué estás buscando?

La indignada chica miró a Naota a los ojos y lo regañó diciéndole que era un completo inútil.

***

Ahora bien, en ese momento el entendió. Se trataba de una experiencia asombrosa: dos robots habían salido de su cabeza, tenido una lucha feroz, y terminado así. Se dio cuenta de que eso no era algo que cualquier chico de sexto grado pudiera ver. Sin embargo, unos días después de aquello, todavía mantenía su idea de que no había nada maravilloso en el mundo. ¿Cuál fue el filósofo japonés que dijo que la experiencia y la percepción eran cosas diferentes? En ese entonces, sin importar lo que ocurriera delante de él, no valía sino como algo que pudo ver. No lo odien por eso. No odien cómo era en el pasado. A fin de cuentas, solo era un niño.

***

Cuando Naota fue a la escuela al día siguiente ya no llevaba el vendaje, para ese momento el cuerno había desaparecido.

No hay nada maravilloso en este mundo, todo es normal.

EL robot que había sido un cuerno se encontraba amasando en la panadería Shigekuni. La parte de su cabeza que Haruko había golpeado se veía extraña, pero el robot todavía se podía mover.

Diciendo vagamente que habían recogido algo útil, Kamon puso el robot a trabajar.

- Te veo luego – le dijo Naota al robot cuando salía a la escuela.

***

En su camino a la escuela se encontró con Mamimi, ella sorbía una bebida enlatada.

Como se había desmayado la noche anterior, no recordaba nada de lo que había pasado, y Naota no tenía ganas de explicarle nada.

- Buenos días – lo saludó Mamimi.

- Hola – respondió.

Mamimi le ofreció la lata que tenía en las manos. Era limonada.

- No me gustan las cosas amargas – dijo Naota. Pero inmediatamente tomó la lata y bebió lo que quedaba.

La temporada más especial de Naota acababa de comenzar.

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